VARIABLES
EXPLICATIVAS DE LA SATISFACCIÓN CON LA DEMOCRACIA: UNA REVISIÓN DE LA
LITERATURA
Marcelino
Nieto Brizio*
Universidad
Nacional Autónoma de México
https://orcid.org/0000-0003-0494-1572
Recibido:
30 de junio de 2024
Aceptado:
3 de noviembre de 2024
Resumen: La
(in)satisfacción con la democracia emerge como un indicador de opinión pública
que evalúa tanto los valores constitutivos de este sistema de gobierno como el
desempeño de la administración en turno, por lo que adquiere relevancia
esclarecer cuáles son los factores o elementos que causan dichas percepciones
ciudadanas. El apoyo al funcionamiento de la democracia es un elemento
primordial en el devenir político de un país o región, además de fungir como
escudo ante los embates de diversas amenazas que pongan en tela de juicio el
régimen democrático. En ese tenor, el presente artículo expone una revisión de
la literatura alrededor de las principales variables explicativas de la
satisfacción con la democracia, con la finalidad de organizar la literatura
existente y fungir como punto de partida para aquellos investigadores que
pretendan continuar analizando dicho objeto de estudio. Los resultados indican
que la literatura académica se ha enfocado en analizar los efectos de diversas
variables en la (in)satisfacción democrática, siendo la brecha entre ganadores
y perdedores en una elección, el uso de medios de comunicación, ciertas
actitudes políticas y elementos político-institucionales las más relevantes.
Palabras
clave:
satisfacción con la democracia; democracia; variables explicativas; revisión de
la literatura
EXPLANATORY VARIABLES OF SATISFACTION WITH DEMOCRACY: A LITERATURE
REVIEW
Abstract: (Dis)satisfaction with democracy emerges as an
indicator of public opinion that evaluates both the constitutive values of
this system of government and the performance of the administration in power,
which is why it becomes relevant to clarify which factors or elements cause
such citizen perceptions. Support for the functioning of democracy is a fundamental
element in the political future of a country or region, in addition to serving
as a shield against the attacks of various threats that call into question the
democratic regime. In this sense, the article presents a review of the
literature around the main explanatory variables of satisfaction with
democracy, with the purpose of serving as a starting point for those
researchers who intend to continue analyzing this object of study. The results
indicate that academic literature has focused on analyzing the effects of
various variables on democratic (dis)satisfaction, such as the gap between
winners and losers in an election, the use of media, certain political
attitudes and political-institutional elements being the most relevant ones.
Keywords: Satisfaction with Democracy; Democracy; Explanatory
Variables; Literature Review
I. Introducción
La
satisfacción con la democracia (SCD), al igual que la confianza en las
instituciones representativas o el apoyo al sistema político, es un elemento
primordial que contribuye a la estabilidad y al desarrollo democrático. De lo
contrario, cuando existe desconfianza en los procesos electorales, la
insatisfacción democrática puede ocasionar inestabilidad o propiciar su declive
(Monsiváis, 2021). En ese tenor es que cobra relevancia el estudio alrededor de
qué factores y elementos inciden en la satisfacción ciudadana en torno a este
sistema de gobierno, siendo el apoyo al funcionamiento de la democracia un
elemento primordial en el devenir político de un país o región, además de
fungir como escudo ante los embates de diversas amenazas que pongan en tela de
juicio el régimen democrático.
Asimismo,
la variable satisfacción con la democracia ha sido empleada en un vasto número
de investigaciones que han intentado observar qué factores determinan que la
ciudadanía esté de acuerdo o en desacuerdo sobre cómo funciona la democracia en
su país y, dicha evaluación tiene una relación muy cercana con la legitimidad o
el apoyo ciudadano al sistema político que prevalece en un momento determinado.
Para dicho análisis cobra relevancia retomar los postulados de Easton (1953)
sobre las bases en las que descansa el apoyo al sistema político, siendo el
apoyo difuso y el apoyo específico las dimensiones que propone el autor.
El apoyo difuso es
tomado como una predisposición de largo plazo constituida por las actitudes
favorables que permiten a los ciudadanos aceptar o tolerar políticas o
decisiones (outputs) que se oponen a sus intereses. El apoyo específico deriva
de la evaluación de los ciudadanos sobre los outputs del sistema: está basado
en la actuación y en el corto plazo. (Vairo 2012, 46)
Al
respecto, el apoyo al funcionamiento de la democracia ahonda en una dimensión
intermedia entre el apoyo difuso y el específico. Por un lado, la satisfacción
con la democracia contempla elementos sobre dicho sistema de gobierno como un
concepto abstracto y duradero, así como aquellos valores normativos que lo
constituyen y por otro, elementos que toman en cuenta la forma en que opera la
democracia a corto plazo como los componentes procedimentales de la misma o la
calidad de los procesos electorales, entre otros. Es así que la satisfacción
ciudadana con el funcionamiento de la democracia tiene un gran interés tanto
teórico como empírico en el campo de la ciencia política.
A
continuación se propone un recorrido por las investigaciones más relevantes que
han estudiado los determinantes de la satisfacción con la democracia como
variable dependiente o de resultado. Para tal efecto, la literatura académica
revisada se catalogará en cuatro niveles distintos, en primer lugar las
consideraciones alrededor de la brecha ganadores/ perdedores en una elección.
Por otro lado, se ahondará sobre aquellos determinantes provenientes de la
dimensión mediática, tomando en cuenta la influencia del uso tanto de medios
tradicionales como del Internet en las percepciones sobre la democracia,
seguido de los determinantes individuales, concernientes a aquellas variables
provenientes de la cultura política que, de acuerdo con Almond y Verba (1965),
se conforman de aquellos conocimientos, evaluaciones y actitudes que los
ciudadanos manifiestan sobre diferentes aspectos de la vida y del sistema
político en el que se insertan Y, por último, serán revisadas las variables
macro que inciden en la SCD como las evaluaciones objetivas de la economía, las
características del sistema político o el desempeño institucional, entre otras.
En
el terreno empírico, la mayoría de los modelos explicativos sobre satisfacción
con la democracia han utilizado dicha variable a partir de la ya tradicional
pregunta: “¿qué tan satisfecho está usted con la forma en que la democracia
funciona en (…)?” Para responder esta pregunta común en los estudios de
opinión, primordialmente se proponen dos formatos, el primero es de corte
ordinal y las respuestas son categóricas donde el encuestado puede responder
desde “Nada satisfecho” hasta “Muy satisfecho”. Por otro lado, dicha respuesta
puede ser tomada en cuenta como una variable numérica donde la escala va del 1
al 10 en el nivel de satisfacción con la democracia.
Una
vez tomado esto en cuenta, como principal objetivo del presente texto, se
ordenarán y discutirán algunos de los estudios que han propuesto distintos enfoques
teóricos y, por ende, diversos modelos explicativos alrededor de la
satisfacción con la democracia, vista esta como variable dependiente o de
respuesta. Ya sea a nivel local o regional y, en determinados contextos, diversas
variables de corte individual, mediático y político-institucional han fungido
como fuertes predictores en el apoyo ciudadano hacia el funcionamiento de la
democracia.
II.
Brecha entre ganadores y perdedores en una elección
Una
de las variables imprescindibles en la literatura académica sobre satisfacción
con la democracia, que se asocia directamente con los procesos electorales, es
la brecha entre ganadores y perdedores en una elección (Anderson y Guillory
1997; Blais y Gélinau 2007; Leemann y Stadlemann 2022; Daoust et al. 2023).
En
ese sentido, Blais y Gélinau fungen como los pioneros en fundamentar
empíricamente la relación causal entre el resultado de una elección y la
satisfacción con la democracia. Si bien, estudios previos hallaron que quienes
habían ganado una elección estaban más satisfechos con la democracia que
quienes habían perdido, Blais y Gélinau fueron los primeros en controlar dicho
efecto y medir la significancia de la brecha entre ganadores y perdedores en la
SCD (2007). La metodología empleada por Blais y Gélineau permitió hallar dicha
relación causal al incorporar un grupo de control de no votantes y medir la SCD
antes y después de la elección.
Si
bien, la diferencia entre aquellos que ganan y pierden una elección y sus
efectos sobre la satisfacción democrática ya es un objeto de estudio
consolidado, surge el cuestionamiento sobre los mecanismos o explicaciones
teóricas que se encuentran detrás de dicho fenómeno. En tanto:
Desde el punto de
vista de políticas públicas, los ganadores son más felices porque los partidos
que representan sus puntos de vista e intereses están ahora en el gobierno y
sus preferencias políticas probablemente sean ejecutadas. Por el contrario, los
perdedores confiarán menos en los gobiernos que no representan sus preferencias
y, por tanto, serán más críticos alrededor del funcionamiento de la democracia.
(Singh et al. 2012, 202)
No
obstante, la proximidad ideológica entre los votantes y el gobierno en turno
también emerge como una explicación de afinidad política entre ambos actores,
independientemente del estatus de ganador o perdedor en una elección (Ezrow y
Xezonakis 2011). En ese tenor, existe una amplia probabilidad de haber votado
por aquel partido o representante con mayor afinidad ideológica, lo que emerge
como un mecanismo causal alternativo al del ganador o perdedor.
Otra
de las explicaciones teóricas que emergen en la relación ganador/perdedor y la
SCD proviene desde la psicología. Cierta literatura especializada sugiere que
el hecho de haber ganado en algún ámbito puede potenciar la satisfacción,
independientemente de las consideraciones políticas planteadas anteriormente.
Al respecto, una victoria puede provocar emociones positivas, mientras una
derrota puede propiciar enojo y desilusión (Anderson et al. 2005; Mccaul et al.
1992; Singh et al. 2012). En ese sentido, la satisfacción democrática por parte
de quienes ganan en una elección puede provenir simplemente por estar en el
lado ganador, ya sea por las características del líder de la facción política
(Blais et al. 2003; Clarke et al. 2004) o alguna otra causa desconocida.
Independientemente
de los factores individuales y su efecto en la SCD, existen hallazgos desde el
punto de vista institucional y el grado de representación que ofrecen las
instituciones políticas en la brecha ganadores/perdedores. Al respecto,
Anderson y Guillory (1997), utilizando datos de encuestas levantadas en once
democracias europeas, encontraron que la naturaleza de las instituciones
representativas media la relación entre aquellos que se encuentran en una
minoría o en una mayoría y su grado de satisfacción con la democracia.
Dichos
postulados, al ser trasladados al ámbito electoral, respaldan la hipótesis de
que aquellos que son minoría en un sistema electoral consensuado están más
satisfechos con la democracia que aquellos que se desenvuelven en un sistema
mayoritario, en gran medida, porque que los sistemas consensuados se asocian
con mayores niveles de justicia percibida y sentimientos de representación (Listhaug
et al 2009).
No obstante, existen resultados contradictorios que evidencian una mayor
satisfacción democrática entre aquellos que ganan la elección y menor satisfacción
entre aquellos que la pierden en un sistema mayoritario (Anderson y Guillory
1997; Wells y Krieckhaus 2006), en gran parte debido a que los partidos
ganadores enfrentan menos obstáculos al momento de implementar política pública
y los perdedores tienen mayor dificultad de incidir en las decisiones políticas,
respectivamente (Singh et al. 2012).
Una
vez establecida la discusión alrededor de la brecha entre ganadores y
perdedores y la SCD, diversos estudios comenzaron a complejizar dicha relación,
observando diversas interacciones y contextos en los cuales el efecto de tal
condición aumenta o disminuye. Por ejemplo, el esfuerzo de Leeman y Stadlemann
(2022) de medir el grado de SCD entre aquellos que tienen mayor participación
en un sistema democrático, brindó luz y mostró evidencia contradictoria en
referencia a estudios previos como el de Anderson y Guillory (1997), hallando
que el sistema de representación no media la SCD. En tanto, el grado de participación
en el sistema político sí disminuye la brecha entre quienes pierden y ganan una
elección (Leeman y Stadlemann 2022).
El
nivel de representación en el contexto electoral también influye en la
reducción de la brecha entre ganadores y perdedores con respecto a la SCD. En
un intento por esclarecer los factores que podrían reducir la insatisfacción
democrática entre quienes apoyan al candidato perdedor, Merkley et al. (2019),
por medio de un método experimental, encontraron evidencia similar a estudios
previos, en los que los perdedores mostraron menos satisfacción democrática. En
ese tenor, dicha insatisfacción disminuye cuando durante campañas electorales,
se incluye algún tema de interés para el sector relegado en la discusión
política, evidenciando que las instituciones y los sistemas de partidos, al
proveer mayor diversidad en la deliberación, podrían suavizar el golpe para
quienes pierden una elección (Merkley et al. 2019). Asimismo, la fuerza del
poder legislativo disminuye la brecha entre ganadores y perdedores con respecto
a la SCD en sistemas presidencialistas (Wang 2021).
A
grandes rasgos, la literatura sugiere que entre más tome en cuenta el sistema
político a aquellos que se encuentran en una minoría o que pertenecen al bando
perdedor en una elección, la brecha de SCD entre ganadores y perdedores se
reduce. De igual manera, uno de los elementos relevantes en el análisis de los
sistemas democráticos son los ciclos electorales, en los que la etapa de “luna
de miel” en los primeros momentos del gobierno determina positivamente las
evaluaciones y percepciones sobre el desempeño de la administración entrante.
En
ese sentido, la literatura también se ha abocado a observar si la SCD depende
del momento en el que es levantada la encuesta. Higashijima y Kerr (2023), con
datos del Afrobarómetro, hallaron que la SCD es mayor entre quienes fueron
encuestados cerca de las elecciones, mientras que los ciclos electorales en la
SCD (representados como una campana de Gauss) son más prominentes entre los
ganadores y en contextos de elecciones de baja calidad. En esa dirección,
Loveless (2020) provee evidencia en la que se fundamenta que la SCD no
desaparece pronto y dura al menos 5 años después de ganar una elección.
Adquiere
relevancia establecer si la brecha entre ganadores y perdedores se manifiesta
de la misma forma en elecciones nacionales y subnacionales. Debido a que los
gobiernos subnacionales han incrementado y adquirido mayor poder a lo largo del
mundo, Daoust et al. (2023) estudiaron dichas diferencias utilizando datos de
Canadá, España y Alemania. Los resultados arrojaron que la brecha entre
ganadores y perdedores alrededor de la SCD en elecciones regionales es más
pequeña que en elecciones nacionales. Sin embargo, existe heterogeneidad en los
efectos del resultado electoral para quienes consideran que el gobierno
regional influye en la calidad de vida de los ciudadanos (Daoust et al. 2023).
En
suma, si bien la brecha entre ganadores y perdedores incide directamente en el
grado de satisfacción democrática, existen diversas explicaciones teóricas así
como matices individuales, institucionales o sistémicos que condicionan el
efecto de dicha brecha sobre la aceptación del régimen.
III.
Uso de medios de comunicación y SCD
Uno
de los principales elementos en la formación de opinión pública así como en la
configuración de las actitudes políticas es el consumo mediático (Lipmann 1922;
McCombs y Shaw 1972). En ese sentido, existe vasta literatura proveniente tanto
de la sociología como de la ciencia política que ha analizado los factores y
las variables que inciden en el comportamiento político. Además, los estudios
en comunicación han observado los cambios en las tecnologías de la información
y la comunicación y sus efectos en la opinión pública, sin embargo, el debate
sobre los efectos de los medios masivos de comunicación sigue abierto. Por un
lado, están quienes mencionan que los medios únicamente refuerzan las
predisposiciones políticas de quienes se exponen a ellos (Lazarsfeld et al.,
1948; Zaller 1992) y por otro, quienes sí observan efectos en las actitudes y
el comportamiento político (Matthews
y Prothro 1966; McCombs y Shaw 1972)
La
literatura académica continúa preocupada por dicha encrucijada, analizando los
efectos de los medios de comunicación en diversos indicadores de opinión
pública. Por tanto, el campo de la comunicación política ha realizado el
esfuerzo de observar cómo los medios de comunicación han incidido en la
satisfacción democrática y, al ser parte fundamental de la esfera pública, los
medios de comunicación han atraído el interés del campo académico con el fin de
observar los efectos de los mismos en la formación de actitudes ciudadanas
alrededor de la democracia. Si bien los estudios en comunicación han optado
primordialmente por técnicas cualitativas, para fines del presente capítulo se
analizará la literatura cuantitativa que ha explorado la relación entre consumo
mediático y SCD.
Partiendo
de las teorías del malestar mediático (impacto negativo de los medios en las
actitudes de la ciudadanía), y del círculo virtuoso (efecto positivo y
beneficioso de los medios sobre la implicación en la política), Avery (2009)
halló que la influencia de los medios sobre la confianza política (positiva o
negativa) depende de factores como la fuente de noticias y el nivel
preexistente de confianza política en los encuestados. Si bien Avery no toma la
SCD como variable dependiente, la confianza política es un elemento democrático
clave para comprender el apoyo de la ciudadanía hacia el régimen. A través del
uso de diversas encuestas tipo panel, el autor concluyó que:
Aquellos con bajos
niveles de confianza política no se vuelven más o menos confiados después de la
exposición a las noticias, independientemente de la fuente de las mismas. Sin embargo,
aquellos con mayores niveles de confianza política se vuelven más confiados
después de la exposición a los periódicos y menos confiados después de la
exposición a las noticias televisivas. (Avery 2009, 410)
Dichos
resultados podrían deberse a las características de cada medio de comunicación,
siendo la televisión una plataforma con mayor tendencia a la
espectacularización y al escándalo político, mientras el diario impreso
contiene elementos de mayor sobriedad y formalidad en el tratamiento
informativo.
Por
otro lado, existen estudios que han medido los efectos de los medios de
comunicación sobre la satisfacción democrática en contextos específicos. Un
ejemplo de ello es el estudio de Desmet et al. (2015), que explora los efectos
de la comunicación mediática e interpersonal sobre las evaluaciones ciudadanas
alrededor de la democracia en Europa. En tanto, quienes fueron expuestos a
noticias positivas (negativas) tienden a tener una mejor (peor) percepción sobre
la democracia, sin embargo, al igual que los resultados de Peters (2003), las
noticias positivas tienen un efecto mayor que las negativas entre los
encuestados. Desmet et al. (2015) también se interesaron en medir los efectos
de la comunicación interpersonal, la cual igualmente incrementó o disminuyó la
SCD según el tono positivo o negativo en la conversación y, al poner a
interactuar el uso de medios con la comunicación interpersonal, únicamente en
contextos donde se dio información mediática positiva, la conversación entre
pares positiva reforzó el efecto y la negativa lo neutralizó.
Cabe
resaltar que al analizar la relación entre consumo mediático y las evaluaciones
democráticas, existen hallazgos diversos en función del tipo de medio y del
interés en la política. En ese tenor, Wen-Chun (2017) señala lo siguiente:
en concordancia con la teoría del círculo
virtuoso, existen asociaciones significativamente positivas entre leer un
periódico, escuchar la radio y utilizar Internet para obtener información y el
interés en la política. Los ciudadanos que están más interesados en la política
también tienden a estar más satisfechos con la democracia. Por el contrario, de
acuerdo con la teoría del malestar mediático, nuestros resultados también
muestran que leer un periódico, escuchar la radio y utilizar Internet para
obtener información política están relacionados negativamente con la
satisfacción con la democracia. (Wen-Chun 2018, 999)
Contrariamente
a los resultados propuestos por Avery (2009), quienes consumen información por
radio, prensa e internet tienden a estar menos satisfechos con la democracia, a
diferencia de quienes obtienen información política por televisión, ellos
reportan estar más satisfechos con el funcionamiento de la democracia. En
tanto, al mediar el consumo mediático con el interés en la política, los
resultados son distintos. Quienes consumen información por radio, internet y
prensa y están más interesados en política, tienen mayor satisfacción con la
democracia. Sin embargo, los efectos directos negativos sobre la SCD son mayores
que los mediados (Wen-Chun 2018). Asimismo, los hallazgos que relacionan el
consumo mediático y el deterioro democrático en la percepción ciudadana también
han sido arrojados en contextos locales, como lo que reportan Pietsch y Martin
(2011) en Australia, quienes atribuyen el fenómeno a la negativa cobertura
noticiosa.
Por
otro lado, existen investigaciones que miden los efectos de los medios de
comunicación en la SCD según el sistema mediático que impera en cada país. En
tanto, el efecto de ver noticias televisivas en las actitudes democráticas
depende del sistema de medios, siendo los sistemas de medios públicos los que
refuerzan las actitudes democráticas y los sistemas mediáticos orientados al
mercado los que debilitan los valores democráticos (Goidel et al. 2017). Cabe
aclarar que dicho resultado se basa en encuestas aplicadas en Estados Unidos,
Alemania, Suecia y Países Bajos, naciones que poseen distintos sistemas de
medios (Hallin y Mancini 2004). Además, los datos pertenecen a un año
exclusivamente, lo que podría sugerir que dichos hallazgos se deben a
situaciones contingentes.
Como
suele ocurrir en las ciencias sociales y específicamente en el campo de la
comunicación, los cambios en el ecosistema mediático orientan a la comunidad
académica a indagar sobre los fenómenos que emanan de la interacción entre la
ciudadanía y los nuevos medios. En ese sentido, el surgimiento y la
consolidación del Internet como un espacio en el que confluyen diversos
mensajes políticos ha llamado la atención de quienes analizan el comportamiento
político y, uno de los estudios pioneros que indagó sobre el uso de Internet y
la satisfacción democrática fue el realizado por Snow (2012).
Partiendo
de los enfoques teóricos de mirror
holding y window opening, en el
que el primero plantea que el acceso a Internet permite a los ciudadanos
observar el desempeño de su propio gobierno y el segundo habilita a los
ciudadanos a evaluar el desempeño de otros gobiernos en comparación al suyo,
Snow (2012) corrobora la influencia clara y consistente de Internet en la
satisfacción democrática. A tono con el enfoque teórico utilizado, mientras que
el uso de Internet se correlaciona con una mayor satisfacción en las
democracias avanzadas, se asocia con una satisfacción deprimida en naciones con
prácticas democráticas débiles.
En
la misma línea, el uso de redes sociodigitales, plataformas en las que
primordialmente se da el consumo de información política, se correlaciona con
mayores niveles de satisfacción con la democracia cuando la democracia del país
es más robusta y, a medida que se produce un retroceso democrático en el país,
el uso de las redes sociales se correlaciona con una menor satisfacción con la
democracia (Placek 2023). Dichos hallazgos dialogan con los obtenidos por Snow,
sugiriendo que la información adquirida en redes sociodigitales refuerza la
imagen de las democracias consolidadas mientras deteriora aquellas que ya se
encuentran en un estado de mayor desgaste.
Al
ser el ciberespacio un lugar donde cohabitan diversos formatos en los que se
puede adquirir información política, los medios tradicionales aún tienen
protagonismo y poder en este entorno y, a pesar de que la consolidación de las
redes sociodigitales ha posibilitado la participación de los usuarios en la
esfera pública, diversas élites económicas y políticas, primordialmente,
mantienen un flujo informativo top-down
(Hindman 2009). En ese tenor, la mayoría de la información política es
difundida por la élite, preservando intereses propios y apoyando al sistema
político establecido. Esto, de acuerdo con Ceron y Memoli (2016) influye
positivamente en el juicio de los ciudadanos sobre la capacidad de respuesta
democrática y la satisfacción con la democracia. “En tanto, ser usuario de
internet no aumenta la SCD, sin embargo, consumir noticias de medios
tradicionales en Internet sí. Por otro lado, consumir noticias en redes
sociales disminuye la SCD” (Ceron y Memoli 2016).
Al
observar los resultados de Ceron y Memoli se puede inferir que los efectos de
los medios tradicionales sobre las evaluaciones democráticas son similares
tanto en la comunicación análoga, como ya lo habían advertido Avery (2009) y
Desmet et al. (2015), como en el ciberespacio, donde los medios tradicionales
aún mantienen una presencia importante.
Al
llevar el análisis al uso exclusivo de redes sociodigitales y las evaluaciones
sobre la democracia, adquiere relevancia observar el papel de las llamadas
cámaras de eco o burbujas informativas, dinámicas comunicativas en las que
usuarios de redes sociodigitales tienden a exponerse a contenidos que refuerzan
su posición ideológica (Cinelli et al. 2021). Al respecto, en el contexto de la
victoria de Donald Trump en las elecciones del 2016, Justwan et al. (2018)
midieron el efecto de las cámaras de eco en la SCD mostrando hallazgos
sugerentes al tomar en cuenta la brecha entre ganadores y perdedores en una
elección.
En
primer lugar, a tono con la literatura existente sobre ganar o perder en una
elección, los internautas demócratas resultaron estar menos satisfechos con el
funcionamiento de la democracia que los republicanos. Por otro lado, aquellos
republicanos que están inmersos en una cámara de eco en redes sociodigitales
tienden a tener mayor SCD que aquellos que no están en cámaras de eco,
experimentando un efecto de amplificación positiva (Justwan et al., 2018). Al
contrario, el efecto de amplificación negativa sobre los demócratas no se
sostuvo estadísticamente.
Respecto
a la relación entre uso de medios de comunicación y las evaluaciones alrededor
de la democracia, los hallazgos son mixtos. Si bien existen estudios que desde
diversos enfoques teóricos sugieren efectos positivos en el consumo de medios
como la radio, el periódico o el Internet, en contextos distintos o sistemas de
medios diferentes pueden observarse resultados contradictorios. No obstante, en
el terreno del ciberespacio, ser usuario de internet no incrementa la SCD, al
menos que sean expuestos a medios tradicionales en su versión digital.
IV.
Determinantes de actitudes políticas
Cabe
señalar que desde la dimensión individual (de actitudes políticas) las
percepciones sobre el desempeño gubernamental, el funcionamiento de la
economía, la calidad de la democracia en términos procedimentales y la brecha
entre ganadores y perdedores (discutido en un apartado propio), han sido los
determinantes más relevantes (Blais y Gélineau 2007; Ferland 2020; Cutler et
al. 2023; Daoust et al. 2023).
En
ese sentido, diferentes estudios han hallado que tanto la percepción de la
situación económica como la evaluación del desempeño gubernamental en diversos issues políticos incrementan la
satisfacción con la democracia (Kölln y Aarts 2021). También, adquiere
relevancia señalar que los estudios que trabajan con la subjetividad de la
ciudadanía principalmente emplean de insumo las encuestas de opinión, datos que
por su estatus constitutivo sufren de inconsistencias debido a que usualmente
los resultados varían entre encuestas y proyectos (Valgarosson y Devine 2021).
Al respecto, la metodología, las preguntas realizadas, las empresas que
realizan el ejercicio o el momento en el que son levantadas interfieren en la
confiabilidad de dicho insumo. No obstante, continúa siendo la principal
herramienta para quienes indagan sobre la cultura política y la subjetividad a
nivel agregado.
En
tanto, quienes trabajan desde esta dimensión han hecho hincapié en las
percepciones personales como principales determinantes alrededor de las
evaluaciones democráticas. “Los juicios de los ciudadanos sobre la democracia
están impulsados principalmente por los resultados de las políticas y la
experiencia vivida y no mucho por la variación institucional o sus
consecuencias políticas” (Cutler et al. 2023, 1). Si bien la satisfacción con
la democracia es un indicador de apoyo a la democracia que ha sido utilizado
frecuentemente en la literatura, empíricamente se ha hallado que más que una
evaluación hacia los principios democráticos funge más como un elemento que
mide el nivel de apoyo sobre la forma en la que funciona la democracia en la
práctica (Linde y Ekman 2003).
Así
pues, una de las variables más importantes que explican el nivel de apoyo a la
democracia es la percepción sobre la calidad en los procesos electorales. Es
decir, aquellos que consideran que las elecciones fueron justas y se
desarrollaron con integridad poseen mayor satisfacción con la democracia que
quienes perciben manipulación electoral (Monsiváis 2021). Asimismo, utilizando
variables interactivas en el modelo, Monsiváis halló que tal satisfacción varía
en función del interés en la política, siendo quienes muestran mayor interés y
perciben irregularidades electorales los que más insatisfechos están con el
funcionamiento de la democracia.
Por
otro lado, la función representativa de las diversas instituciones que
constituyen las democracias modernas se erige como uno de los pilares del
autogobierno. Es por eso que las evaluaciones democráticas de la ciudadanía,
invariablemente, tendrían que estar asociadas al grado de representación que
percibe dicha población en contextos y latitudes específicas. En ese sentido,
uno de los determinantes de la SCD que ha propuesto la literatura desde la
dimensión institucional es la congruencia, ya sea ideológica o política, entre
los ciudadanos y quienes detentan el poder (Myunghee 2009; Reher 2016; Ferland
2020).
Por
su parte, Aarts y Thomassen (2008) analizaron en un nivel micro la relación que
existe entre las percepciones ciudadanas en términos de representación y de
rendición de cuentas sobre la satisfacción democrática. Para tal análisis, los
autores utilizaron 36 elecciones en 35 países diferentes durante los años
2001-2006, hallando que la SCD depende, en primer lugar, de la percepción sobre
la función representativa del sistema político y en un grado menor de la
rendición de cuentas (Aarts y Thomassen 2008). Los hallazgos obtenidos permiten
observar con mayor profundidad la relación entre las percepciones alrededor de
los aspectos representativos del sistema político y las evaluaciones
democráticas.
Con
la intención de trascender la idea simplista de que la satisfacción democrática
la determina el resultado electoral, Myunghee (2009) propuso la congruencia
ideológica como determinante de la SCD. Controlando por variables de desempeño
gubernamental, instituciones políticas y actitudes políticas Myunghee halló que
en democracias consolidadas de la década de los 90, a medida que la congruencia
entre la proximidad ideológica del votante y las posiciones políticas de los
representantes incrementa, la SCD es mayor. Dicho mecanismo complejiza la
relación entre ganadores y perdedores al proponer que tal correlación, más que
por haber ganado o perdido una elección, se debe mayormente a un sentido de
representación política.
Dicho
estudio abrió una puerta sobre el nivel de representación percibido y la
satisfacción con el funcionamiento de la democracia y, continuando en dicha
dimensión de análisis, diversas investigaciones comenzaron a vislumbrar la
relación entre la congruencia entre ciudadanos y representantes, y cómo ésta
afecta en las evaluaciones democráticas. Al respecto, la ciencia política
también ha explorado la congruencia de prioridades entre ciudadanos y élites
políticas y su efecto en la SCD. En otras palabras, el hecho de que gobernados
y gobernantes compartan preocupaciones, tendría que representar cierto agrado
con el régimen imperante. Por tanto, Reher (2016) mostró evidencia de que, en
efecto, a mayor congruencia de prioridades, mayor SCD. Asimismo, esta relación
es más fuerte en países con mayores niveles de democracia y mejores gobiernos,
al igual que en democracias más longevas. Dichos hallazgos, podrían tener
relación con la capacidad de responsividad o
responsiveness por parte de la élite política (Reher 2016).
Si
bien el grado de representatividad de los servidores públicos está directamente
relacionado con las evaluaciones ciudadanas sobre el régimen, tal congruencia
tendría que venir acompañada no solamente de aspectos ideológicos o prioridades
políticas (Myunghee 2009; Reher 2016) sino también de políticas públicas que
coincidan con las preferencias de los ciudadanos (Delgado 2015). Al respecto,
Ferland (2020) denominó la relación entre preferencias ciudadanas y políticas
públicas que representen sus intereses como congruencia política, la cual tiene
mayor efecto sobre la satisfacción democrática que la congruencia ideológica
hallada anteriormente por Myunghee (2009). Lo que la evidencia empírica arroja
es que a pesar de que la congruencia entre votantes y las posiciones políticas
de los servidores públicos es un fuerte predictor de satisfacción democrática,
el efecto se potencializa cuando existen posibilidades reales de incidir en la
vida pública.
Para
que tales políticas públicas puedan llevarse a cabo, el partido político o
servidor público debe tener posibilidades reales de incidir en la vida pública
a través de políticas que satisfagan al votante. Por tanto, se habla de
capacidad instrumental como una variable moderadora entre la congruencia
ideológica propuesta por Myunghee (2009) y la SCD. Combinando un análisis de
datos de encuestas transnacionales con un diseño conjunto experimental, Hobolt et
al. (2020) sostienen que los ciudadanos que poseen congruencia en puntos de
vista con partidos políticos que tienen altas posibilidades de incidir en el
gobierno están más satisfechos con la democracia, mientras que la congruencia
ideológica o política sin capacidad instrumental no tiene tal efecto (Hobolt et
al. 2020).
Por
otro lado, uno de los indicadores más socorridos por los estudios de opinión es
la confianza institucional y cómo es que ésta afecta en la SCD. Dicha variable
ha sido tomada en cuenta con recurrencia debido a su importancia en la
legitimidad del régimen ya que, la confianza en las instituciones políticas “es
un aspecto crucial para la democracia, en tanto que la confianza vincula a los
ciudadanos con las instituciones que los representan y la confianza dota a las
instituciones de valor, legitimidad y estabilidad” (Rifã 2017).
Al
tomar en cuenta que la satisfacción con el funcionamiento de la democracia es
primordialmente, un indicador de apoyo específico al régimen en términos de
Easton, las evaluaciones subjetivas sobre el desempeño institucional y la
confianza política jugarán un papel determinante en la SCD. Al respecto, las
evaluaciones sobre el funcionamiento de la economía, la percepción de
corrupción política, así como percepciones de bienestar social tendrán efectos
en el apoyo al sistema democrático (Vargas y González 2013; Lühiste 2013;
Magalhães 2016; De Simone et al. 2022; Lugo et al. 2022). Igualmente, en
términos de Cutler et al. (2023), las evaluaciones sobre el funcionamiento de
la democracia dependen más de los outputs políticos que de la variación
institucional, por lo que diversas evaluaciones subjetivas sobre el desempeño
gubernamental emergen como variables relevantes en la dimensión
micro-individual.
Si
bien en párrafos posteriores se analizarán las variables macro como el
desempeño económico de los países y su relación con la SCD, emergiendo como una
de las variables determinantes en los modelos sobre satisfacción democrática,
las evaluaciones subjetivas sobre el funcionamiento de la economía también
tienen un poder explicativo robusto. Dicho hallazgo, aunque ha sido constante a
lo largo de distintas latitudes, momentos en el tiempo y metodologías
empleadas, tiene matices que merece la pena analizarlos. Al respecto, Lühiste
(2014) indagó sobre la calidad de la protección social y la satisfacción
democrática en 24 países de Europa, dando como resultado una asociación
importante entre ambas variables.
Es
importante tomar en cuenta que en este estudio, la protección social, en gran
medida, se comprende como el bienestar y la prosperidad económica percibida y,
a pesar de que la relación entre las variables propuestas por Lühste es
positiva, la fuerza de dicha asociación depende del estatus económico
autopercibido y de la posición ideológica del encuestado. El poder explicativo
de la percepción sobre la protección social del Estado en la SCD se potencia
entre menor sea la autopercepción de estatus socioeconómico y la orientación
ideológica tienda a posicionarse más a la izquierda. En contraste con los
hallazgos de Lühste, Vargas y González (2013), por medio de un modelo
multinivel, indagaron sobre los factores micro que inciden en la satisfacción
democrática en 17 países de América Latina, siendo la evaluación de la
economía, el respeto de los derechos y libertades, el nivel educativo y el género
las variables más significativas (Vargas y González 2013).
En
Europa, Magalhães (2016) también midió los efectos de las evaluaciones sobre el
funcionamiento de la economía en la SCD. A pesar de que diversos estudios ya
habían mostrado evidencia sólida sobre la incidencia de la percepción económica
en el apoyo al régimen, estudios como el de Magalhães o el de Lühiste proponen
interacciones entre variables con el fin de observar el efecto moderador de las
mismas. En ese sentido, Magalhães establece que las evaluaciones sobre el
funcionamiento de la economía tienen menor efecto en la SCD cuando existe mayor
percepción de justicia procedimental en los procesos democráticos (2016). En
otras palabras, “las evaluaciones económicas importan pero no de la misma forma
en todos los contextos y en toda la gente, con la justicia procedimental
jugando un rol moderador importante” (Magalhães 2016).
Tomando
el continente europeo como zona geográfica de estudio, De Simone et al. (2022)
también hallaron una fuerte relación entre las evaluaciones subjetivas sobre la
economía y el apoyo al régimen democrático. Al igual que estudios previos
(Magalhães 2016; Loveless 2020), cuando la ciudadanía tiene percepciones
positivas (negativas) sobre el funcionamiento de la economía, ésta tendrá mayor
(menor) SCD. No obstante, De Simone et al. (2020), en el contexto de pandemia
por Covid-19, analizaron el efecto de las expectativas económicas (a futuro)
sobre el apoyo al régimen democrático, mostrando hallazgos importantes al
mediar dicha relación con el nivel socioeconómico de la ciudadanía. A tono con Nadeau et al. (2019), dichos
resultados indican que la magnitud del efecto de las expectativas económicas
sobre la SCD varía según la posición en la pirámide social, siendo aquellos que
se encuentran en los extremos quienes mayor efecto tienen entre las variables
en cuestión (De Simone et al., 2020).
A
pesar de que la investigación basada en encuestas tiene como objetivo llegar a
generalizaciones en el tiempo y el espacio, también existen diversos estudios
que han dado cuenta de los determinantes del apoyo al régimen democrático a
nivel local, contribuyendo a la literatura desde este frente. En Latinoamérica,
existen estudios provenientes de Chile (Sepúlveda y Garrido 2022) y México
(Monsiváis 2019; Lugo et al. 2022) que exploran las variables que explican el
grado de SCD en estas latitudes.
Al
ser México uno de los países que han alcanzado niveles altos de insatisfacción
con la democracia, Monsiváis (2019) emprendió la tarea de indagar sobre los
determinantes de tal descontento. Utilizando datos del Barómetro de las
Américas durante el periodo 2014-2017, Monsiváis establece, a diferencia de
otros estudios (Magalhães 2016; Loveless 2020), que la insatisfacción política
se explica sólo en parte por una percepción desfavorable de la situación
económica y de los derechos públicos, siendo la percepción de la legalidad, la
calidad procedimental de la democracia y el desempeño del gobierno variables
con mayor poder explicativo (Monsiváis 2019). Dichos hallazgos evidencian que,
al menos en México, la percepción del desempeño tanto del sistema político como
del gobierno en turno son determinantes en la valoración sobre el
funcionamiento de la democracia.
Igualmente,
con base en un análisis del caso de México, Monsiváis (2021) examinó, a partir
de los datos de la Encuesta Mundial de Valores levantados entre enero y mayo
del 2018, la relación entre integridad electoral, interés en la política y SCD.
Si bien Maghalhães (2016) y Monsiváis (2019) ya habían señalado que la
percepción sobre la calidad de la democracia en términos procedimentales tiene
poder explicativo, Monsiváis (2021) calculó dicho efecto mediado por el interés
en la política. Los hallazgos indican que, al igual que estudios previos, la
percepción de manipulación electoral disminuye la satisfacción democrática, no
obstante, el efecto negativo incrementa entre aquellos que están más
interesados en la política (Monsiváis 2021).
Cobra
pertinencia mencionar que los estudios que toman a México como caso se
realizaron antes de la elección del 2018, la cual representó un punto de
inflexión en la vida pública del país. Ya con el nuevo gobierno en funciones,
Lugo et al. (2022), por medio de un análisis de regresión logística ordinal y,
utilizando datos de la Encuesta nacional de cultura cívica (Encuci 2020),
hallaron que “la percepción de la corrupción, la confianza institucional (en
los burócratas y el presidente en turno) y la inclusión social determinan las
probabilidades de sentirse muy satisfecho con la democracia” (Lugo et al.
2022).
Al
respecto, dichos resultados dialogan con diversas variables propuestas en
estudios previos, siendo la confianza institucional una de las principales
variables explicativas de la SCD a nivel subjetivo, como ya lo habían señalado
Kölln y Aarts (2021). Por su parte, la inclusión social en términos de
representación política también ya había sido señalada como una variable
importante en la satisfacción democrática (Reher 2016; Ferland 2020) y, por
último, la percepción de corrupción, como un elemento de desempeño y confianza
en el régimen, en consonancia con los hallazgos de Wagner at al (2009) y Ërgun et
al. (2019), también emerge como un elemento determinante.
Otro
país donde existen estudios de caso sobre los determinantes de la SCD en
Latinoamérica es Chile. En ese respecto, Sepúlveda y Garrido (2022), utilizando
datos de Latinobarómetro 2020 mediante técnicas de regresión logística,
indagaron los efectos de un conjunto de predictores sobre la satisfacción
democrática. Dichos resultados muestran que la satisfacción con la democracia
está principalmente condicionada por el desempeño y la confianza en el régimen
político, aunque también la satisfacción con el funcionamiento de la economía y
la confianza interpersonal tienen significancia estadística (Sepúlveda y
Garrido 2022).
En
suma, la dimensión micro en el estudio, primordialmente cuantitativo, del apoyo
al régimen democrático, ha sido abordada desde distintas zonas geográficas y
diversas aproximaciones metodológicas, siendo la investigación basada en
encuestas aquella que ha dado cuenta de los diversos predictores que inciden en
la satisfacción con el funcionamiento de la democracia. Cabe aclarar que en los
estudios revisados, la variable dependiente ha sido operacionalizada desde el
ya conocido indicador “satisfacción con la democracia”, el cual está compuesto
por una respuesta ordinal que va del “nada satisfecho” al “muy satisfecho”, por
lo que, esencialmente, se han utilizado modelos de regresión logística para
medir la probabilidad de que diversas variables incidan en dicha evaluación.
Asimismo, la literatura académica también ha recurrido a modelos de regresión
lineal para observar dichos efectos.
Desde
la dimensión micro, que principalmente toma como insumo las evaluaciones
subjetivas de los ciudadanos ya sea a lo largo del tiempo o en un momento
determinado, al revisar la literatura académica emergen variables desde
diversos frentes que se posicionan como determinantes en las evaluaciones sobre
el funcionamiento de la democracia. Estas se dividen entre aquellas de corte
individual, cuyas características priorizan tanto el resultado electoral
próximo, como la clasificación sociodemográfica o la posición ideológica,
igualmente aquellas sobre consumo de medios, las cuales también tienen efectos
mixtos sobre la variable de respuesta en cuestión, además, variables de
actitudes políticas, que, generalmente, expresan el nivel de representación
percibido o las evaluaciones sobre el funcionamiento tanto del sistema como del
gobierno, entre otros factores que tienen poder explicativo sobre la SCD.
Una
vez revisada la literatura que ha contribuido a entender la SCD desde una
perspectiva micro, en seguida se revisarán aquellos estudios que han abordado
el fenómeno desde una dimensión macro, utilizando métodos cuantitativos para
explicar la satisfacción democrática no desde la subjetividad de muestras
representativas, sino desde evaluaciones objetivas sobre elementos contextuales
como el crecimiento económico, los niveles de desigualdad, el grado de
polarización política o las características del sistema político, entre otras.
V.
Determinantes político-institucionales
El
estudio de los determinantes político institucionales ha priorizado el método
comparado, ya sea a nivel regional o las variaciones temporales de la
satisfacción con la democracia en un determinado país. A diferencia de los
estudios que se preocupan por los determinantes individuales, los cuales
trabajan con encuestas de opinión o evaluaciones subjetivas, quienes se enfocan
en los determinantes macro, primordialmente, utilizan indicadores objetivos del
sistema político como el sistema de partidos, el tipo de democracia o el
desempeño económico por medio de indicadores como el producto interno bruto o
los índices de desigualdad, entre otros.
Al
igual que en los estudios a nivel micro, los factores económicos también
emergen como fuertes predictores de la SCD en la dimensión macro. En ese
sentido, utilizando una metodología robusta de 572 encuestas en 28 países
europeos de 1973 a 2013, Quaranta y Martini (2016) establecen que entre mayor
es la deuda, el desempleo o la inflación las probabilidades de que exista
insatisfacción con la democracia aumenta, mientras que a mayor crecimiento
económico, habrá mayor satisfacción democrática. Los modelos propuestos en esta
investigación apoyan el argumento de que de 1973 al 2013 “las condiciones
económicas objetivas fueron impulsores de la SCD en los Estados miembros de la
Unión Europea” (Quaranta y Martini 2016, 173).
Si
bien Quaranta y Martini fundamentaron empíricamente la importancia del
desempeño económico en el apoyo al régimen, Christman (2018), por medio de una
metodología de series de tiempo con datos panel de 61 democracias entre 1980 y
2014, observó los efectos de indicadores macroeconómicos en las evaluaciones
democráticas mediados por la calidad de la democracia. Los hallazgos establecen
que, por separado, tanto el desempeño económico como la calidad democrática de
los países se encuentran significativamente relacionados con la SCD, no
obstante, los efectos de los indicadores económicos sobre la SCD a lo largo del
tiempo se intensifican en aquellos países con mayores niveles de democracia y,
por el contrario, se debilita en aquellos con niveles bajos (Christmann 2018).
Antes
de revisar las variables concernientes a las características del sistema
político, un elemento que no ha sido olvidado por la literatura es la edad del
régimen democrático y el efecto de esta sobre la evaluación de la democracia,
obteniendo resultados mixtos (Aarts y Thomassen 2008; Ërgun et al. 2019).
Utilizando datos de 40 elecciones diferentes en 38 países entre el 2001 y el
2006, Aarts y Thomassen hallaron una relación positiva entre la edad del
régimen y el apoyo al funcionamiento de la democracia.
No
obstante, en Latinoamérica, Ërgun et al. (2019) encontraron resultados
contradictorios, en el sentido de que a mayor edad de la democracia, menor la
satisfacción con el funcionamiento de la misma. “Una satisfacción cada vez
menor con la democracia podría tener implicaciones preocupantes como una
erosión del apoyo a la democracia” (Ërgun et al. 2019, 355). En tanto, a pesar
de que la edad del régimen se puede considerar una característica del sistema
político, a continuación observaremos las variables que han influido en la SCD
como el sistema de partidos, el nivel de federalismo, el nivel de polarización,
entre otras.
Como
señalan Linde y Ekman “la satisfacción con la democracia no es un indicador de
legitimidad del sistema, más bien es un indicador de apoyo al desempeño de un
régimen democrático” (2003, 391). En tanto, el buen funcionamiento de la
economía (como ya se analizó anteriormente) o la presencia de instituciones de
calidad emergerán como elementos que inciden en la evaluación ciudadana sobre
el régimen democrático. Al respecto, Wagner et al. (2009) mostraron evidencia
de que en Europa occidental, la presencia de instituciones eficaces aumenta el
apoyo ciudadano a la democracia y, controlando por diversas variables se halló
que un mejor Estado de derecho, menor corrupción, una economía fuerte, menos
regulación de la participación política y mejores pesos y contrapesos se
encuentran asociados con mayores niveles de SCD (Wagner et al. 2009).
En
relación con la división de poderes, parte elemental de la democracia, la
literatura académica ha indagado sobre el poder presidencial y la capacidad del
mismo de incidir en la vida pública. Dicho en otras palabras, la autonomía y el
respeto a la división de poderes promueve mayor satisfacción democrática. Al
respecto, Singh y Carlin encontraron que en Latinoamérica:
La preferencia y
satisfacción por la democracia es mayor donde los presidentes tienen poderes
legislativos moderados. Por otro lado, es menor donde el presidente domina la
política pública o tiene mayor poder legislativo. La ciudadanía experimenta
mayor satisfacción en contextos donde existen figuras mediadoras en el proceso
de creación de leyes, apealando a ideas fundacionales de la democracia como los
pesos y contrapesos. (Singh y Carlin 2015, 3)
En
una región donde priman los regímenes presidencialistas, los liderazgos
carismáticos, el populismo y demás características que van en contraflujo con
las ideas democráticas, los hallazgos de Singh y Carlin dan certezas de que
América Latina aún contempla valores de la democracia liberal en la evaluación
sobre el régimen imperante.
Por
otro lado, utilizando datos de Latinobarómetro 2015 Ërgun et al. (2019)
indagaron sobre la relación entre las reglas y características del sistema
político y sus efectos en la SCD. Por medio de modelos logísticos ordinales
hallaron, en sintonía con Aarts y Thomassen (2008) que aquellos países que
conforman su legislatura por medio de representación proporcional tienen mayor
satisfacción democrática que aquellos que poseen otras reglas electorales. En
tanto, el formato de elección presidencial tiene un efecto menor en la variable
de resultado, mientras que la obligatoriedad en el voto o el nivel de
federalismo no tienen relación significativa con la SCD (Ërgun et al., 2019).
Dichos hallazgos sugieren que poseer un congreso más representativo podría
incrementar la SCD en América Latina.
Por
último, el sistema de partidos en una democracia emerge como uno de los
elementos más importantes del sistema político, ya que permite cierta
estabilidad en la competencia electoral a partir de estructuras de
representación definidas y, en el mejor de los casos, legítimas, que gobiernan
una vez que se realizan los procesos electorales. En ese sentido, la literatura
académica ha señalado que una gama de partidos más amplia y más diversa incide
en el nivel de satisfacción democrática. No obstante, Dassoneville y McAllister
(2019), utilizando datos del Comparative Study of Electoral System Proyect y
algunas medidas sobre la forma de elección de partidos, hallaron que un
conjunto de opciones partidistas más amplio no incrementa la SCD. En otras
palabras:
tener una gama más amplia de partidos para
elegir, poder elegir entre partidos que son más distantes ideológicamente y
tener un conjunto de opciones de partidos que sean más representativos de las
preferencias ciudadanas no están asociados con niveles más altos de SCD.
(Dassoneville y McAllister 2019, 50)
Una
característica de los sistemas de partidos es la polarización ideológica entre
estructuras partidistas y, si bien se ha tendido a destacar su efecto negativo
en términos de calidad de la democracia, Barreda (2020) muestra evidencia de
que la polarización partidista en América Latina contribuye a la satisfacción
con el funcionamiento de la democracia. Dichos hallazgos dialogan con los de
Dassoneville y McAllister (2019), evidenciando la utilidad de disponer de
partidos que claramente estén diferenciados en términos ideológicos y
programáticos. Además, sugieren la necesidad de reconsiderar los efectos
negativos de la polarización política en la democracia.
Por
último, como se señala en párrafos anteriores, la brecha entre ganadores y
perdedores emerge como un predictor potente de satisfacción democrática
(Anderson y Guillory 1997; Blais y Gélinau 2007; Leemann y Stadlemann 2022;
Daoust et al. 2023). No obstante, dichos hallazgos se han planteado desde una
dimensión micro del fenómeno, observando los efectos de ganar o perder una
elección en países específicos o en periodos electorales convencionales. Con el
fin de llevar al nivel macro dichos hallazgos, Nemcok explora “el efecto
moderador de los partidos y las características relacionadas con los partidos
sobre los cambios en la satisfacción de los votantes con la democracia” (2020,
59). Por medio de una metodología innovadora utilizando 17 encuestas de 12
países en los cuales se dio un reemplazo de gobierno durante el periodo de
estudio el autor establece que:
el efecto de perder necesita algún tiempo
para desarrollarse completamente hasta que resulte en una disminución en el
nivel de satisfacción. Con base en estos hallazgos, la investigación concluye
que cuando se trata de las características de los partidos, es principalmente
el estatus de gobierno/oposición lo que determina el grado de satisfacción de
los votantes con la democracia. (Nemcok 2020, 59)
VI. Conclusión
A
modo de conclusión, la SCD es una variable en la cual inciden diversos factores
de corte individual, de actitudes políticas, institucionales, mediáticos y
contextuales. Si bien los hallazgos alrededor de la SCD no son estables a lo
largo de diferentes proyectos y encuestas, existen mecanismos causales que sí
se sostienen, posicionándola como un indicador de opinión pública consolidado
en la literatura académica sobre el desempeño del régimen.
Por
un lado, a nivel individual, el estatus de ganador/perdedor en una elección, y
sus matices, emerge como una variable determinante en la SCD, al igual que
diversas variables de actitudes políticas como la confianza en las
instituciones, la percepción de integridad electoral, la percepción económica,
el desempeño gubernamental o el nivel autopercibido de representación política.
Por otro lado, las evaluaciones sobre la democracia están relacionadas con el
consumo de diversos medios de comunicación, arrojando hallazgos mixtos de
acuerdo con la plataforma de consumo y el sistema mediático que impere en la
región analizada. No obstante, los efectos positivos en el consumo de medios
tradicionales sobre la SCD son consistentes. Asimismo, la comunicación
interpersonal emerge como una variable potente de SCD. Dichos efectos
provocados por la comunicación suelen potenciarse en función del interés por la
política.
Por
último, los elementos políticos e institucionales que afectan mayormente la SCD
son las evaluaciones objetivas sobre el funcionamiento de la economía y algunas
características del sistema político como el tipo de elección en las
legislaturas, el sistema de partidos o el nivel de polarización experimentado
según las élites políticas. Asimismo, una variable que influye en la SCD es la
antigüedad o la edad del régimen. Por un lado, en democracias consolidadas, a
mayor edad de la democracia, mayor satisfacción con la misma, a diferencia de
dicha relación en democracias emergentes, donde se vislumbra una relación
negativa.
Es
así que el análisis sobre la satisfacción con el funcionamiento de la
democracia tiene un largo historial en las ciencias políticas y sociales,
disciplinas que han arrojado diversos tipos de hallazgos alrededor de las
variables que inciden en las evaluaciones sobre esta forma de gobierno. Sin
embargo, el desarrollo del mundo sociopolítico y el advenimiento de nuevas
dinámicas y actores sociales demandan tanto la constante reinvención del objeto
de estudio como la revisión de nuevas aproximaciones metodológicas, con el fin
de explicar de mejor forma los factores que mejoran o, en su defecto, minan las
evaluaciones sobre el funcionamiento de la democracia.
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* Candidato a Doctor en
Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Docente de Teoría de la
Comunicación y Análisis del Discurso en la Escuela de Periodismo Carlos Septién
García, Ciudad de México.